Tú tienes la última palabra

tu-tienes-la-ultima-palabraAnte la explicación de cómo proceder en una determinada situación, y tras preguntar a los alumnos si habían entendido las razones para hacerlo, una alumna equivocadamente aplicada me contestó “no, pero yo hago lo que tú me digas, que eres el que sabe”. Esta respuesta constituye para mí un fracaso.

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Los guardianes de la moral

guardianes-de-la-moralHace poco conocí a una chica triste. Acomplejada y avergonzada de sí misma por no haber conseguido hacer de su perro la estrella popular y juguetona del parque canino. Los otros propietarios del recinto tachaban a su perro de insociable y malo; y le afeaban su incapacidad para controlar a su mascota. Su autoestima estaba muy mermada y vivía con desazón lo que creía una relación frustrada con lo que le habían enseñado a considerar un perro problemático. Sigue leyendo

Estresar en positivo

Estresar en positivoTengo algunos reparos a la hora de utilizar la expresión “Educación en positivo” al promocionarme. En primer lugar porque es un término tan mañido que ha perdido significado real, conviertiéndose en un eslogan publicitario que forma parte del discurso políticamente correcto, antes que en una denominación rigurosa de un método de trabajo. Me recuerda a las aficiones que habitualmente aparecen en los curriculums, en los que se suele aludir al deporte, la lectura, etc. Nadie aclara que le gusta “Sálvame”, “La isla de los famosos” o el “¡Qué me dices!”. Sigue leyendo

Ese cliente que no me interesa

Ese cliente que no me interesa...Se le reconoce por un desparjajo forzado, por una pose segura y confiada, media sonrisa que destila autobombo, maneras de cowboy de película de serie B. Probablemente le gustaría llevar sombrero tejano, pero se conforma con alguna seña estética propia de una identidad construida a fuerza de tópicos. Sigue leyendo

Comodidad y servicio

Comodidad y servicioSe llamaba Sult, nombre común para los perros en el rural gallego y que tiene su origen en la despectiva alusión al mariscal que comandaba las tropas napoleónicas en la Batalla de Elviña. Su único pecado fue ser un cruce Husky y Malamute que fue a parar a las bondadosas pero inexpertas manos de una mujer anciana, que ya había tenido y seguía teniendo en su atareada vida suficientes luchas que librar.

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No quiero que mi perro me obedezca

No quiero que mi perro me obedezcaProbablemente a todos o a la mayoría de nosotros nos gustaría tener una gran capacidad de control sobre nuestro perro. No se me ocurre ninguna razón, por ejemplo, para que no aspiremos a tener una llamada muy segura independientemente de la situación. Sigue leyendo