Tú tienes la última palabra

tu-tienes-la-ultima-palabraAnte la explicación de cómo proceder en una determinada situación, y tras preguntar a los alumnos si habían entendido las razones para hacerlo, una alumna equivocadamente aplicada me contestó “no, pero yo hago lo que tú me digas, que eres el que sabe”. Esta respuesta constituye para mí un fracaso.

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Estresar en positivo

Estresar en positivoTengo algunos reparos a la hora de utilizar la expresión “Educación en positivo” al promocionarme. En primer lugar porque es un término tan mañido que ha perdido significado real, conviertiéndose en un eslogan publicitario que forma parte del discurso políticamente correcto, antes que en una denominación rigurosa de un método de trabajo. Me recuerda a las aficiones que habitualmente aparecen en los curriculums, en los que se suele aludir al deporte, la lectura, etc. Nadie aclara que le gusta “Sálvame”, “La isla de los famosos” o el “¡Qué me dices!”. Sigue leyendo

No quiero que mi perro me obedezca

No quiero que mi perro me obedezcaProbablemente a todos o a la mayoría de nosotros nos gustaría tener una gran capacidad de control sobre nuestro perro. No se me ocurre ninguna razón, por ejemplo, para que no aspiremos a tener una llamada muy segura independientemente de la situación. Sigue leyendo

Transportín sí, por favor

Transportín sí, por favorHay un recurso fundamental en la educación y en la vida del perro que goza de muy mala prensa entre los neófitos del mundo canino: las áreas de confinamiento. Nos referimos tanto a las áreas de confinamiento pequeñas (transportín), como a las grandes (perrera, parque para interiores, o una área acotada de la casa). En este caso hablaremos de las primeras.Hay pocas herramientas que susciten un consenso tan generalizado entre los educadores, aun siendo estos de escuelas muy diferentes y pese a que trabajen con métodos opuestos.

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¿Quién tiene el problema?

quién tiene el problemaAl educador canino asisten dos grandes tipos de clientes: dueños con perros con problemas y dueños a los que tener perro les supone un problema. Durante mi trayectoria profesional he comprobado que desafortunadamente el segundo grupo predomina ampliamente sobre el primero. Y digo desafortunadamente por varias razones. Sigue leyendo

Cucurucho no te escucho

Cucurucho no te escuchoNo sé porque alguna gente acude y paga a un profesional para no hacerle caso. Lo entendería si el caso se produjera en una única consulta y por descontento o insatisfacción no se volviera al profesional en cuestión. Pero lo curioso es que la gente vuelve, para repetir día tras día las mismas conversaciones, poner las mismas objeciones, hacer gala y causa de la misma ignorancia, y tirar su dinero y tiempo. Sigue leyendo